31
de agosto
Hoy
no me he levantado de humor. Tengo mil cosas que hacer antes
de mudarme a Cracovia, pero me he permitido el lujo de pasarme
una mañana entera escuchando música abrazada a
Bora. Mi búsqueda de casa no va muy bien, los polacos
no contestan a mis plegarias en inglés. Las agencias
no parecen encontrar mucho piso dog-friendly y en vista de esto
ando con la mosca tras la oreja. Pero nadie dijo que fuera fácil.
Me
da cosa dejar mi trabajo. El trabajo en sí no me apasiona,
pero por una vez tengo un buen sueldo. En Polonia el problema
esque a pesar de no ser mal sueldo, el estado te quita un 30%
con lo cual me voy a quedar bastante pelada, y los alquileres
no son bajos como todo el mundo piensa, muy al contrario en
Cracovia están parecidos a Madrid.
Mi
piso lo cierro. Me da mucha cosa alquilarlo y además
no me apetece vaciarlo. Me encanta mi piso, si me lo pudiera
llevar en la espalda como un caracol y plantarlo en cualquier
parte... Lo voy a tapar todo con sábanas hasta que vuelva.
Ayer
tuve vida social, primero fiesta sorpresa para Zor, que estaba
contentísimo todo el rato, conocí a Misaki aunque
ella asegura que ya nos conocíamos, y lo mismo con Diana
que tiene un amigo en Cracovia a ver si no se le olvida y me
pasa el contacto. Estaba Zero que se ha cortado el pelo y Lnita
tochísima y eso que al parecer ahora está en baja
forma porque tiene una pierna rota y no juega al rugby, así
que no sé cómo estaría antes... su novio
también juega al rugby y es dentista y me va a quitar
3 caries que tengo antes de marcharme a Polonia. Con contactos
tan útiles en el bolsillo, me fui al Redrum, donde Gema
celebraba su cumpleaños y había un Wall-E por
el suelo a control remoto. Allí hablé con una
amiga suya que resulta que tatúa y ahora el día
14 tengo cita para tatuarme.
Estoy
acabando mi diario del viaje de este verano, pasaron tantas
cosas y fue todo tan rápido que me hago un puto lío
tratando de ordenarlo todo y buscando fotos de Serbia (ya que
mi cámara murió al bajar del ferry), pero ahora
viene Sara corriendo a recogerme que nos vamos al cine a ver
Wall-E!
30
de agosto
Quería
escribir un montón de cosas pero hoy sólo una
se merece el lugar: he recibido el abrazo más bonito
e importante del mundo. Me lo ha dado mi hermano Ramón
y yo le he dicho te quiero muchísimo, guapo.
28
de agosto
He
vuelto, medio muerta pero he vuelto.
Mi
ilusión en forma de mail ya es realidad: me voy a vivir
a Cracovia.
6
de agosto
Bueno.
Creo que ya está más o menos todo. Me voy a Serbia.
Adióooos!
2
de agosto
Casi
todo el mundo asume que uno no puede hacer lo que le da la gana
siempre.
Haces
lo que te da la gana o bien porque no tienes mucha gente cercana,
o bien no tienes gente cercana porque haces lo que te da la
gana. Está claro que los que somos así, estamos
solos, y cuando estás tú sólo, tampoco
esque requiera de mucho esfuerzo hacer lo que te sale del moño.
El día que te quieras reintegrar en sociedad bien porque
te echas novio, bien porque te integras en un grupo de afectados
por la mordedura de la anaconda, o porque se te acabaron todas
tus solitarias ilusiones, entonces es cuando uno empieza a auto-mutilar
su conducta para adaptar el ritmo de su nueva andadura.
Cuanta
más gente te rodee, menos libre eres. Cuanto más
tiempo compartas con gente, menos capaz de hacer cosas solo
eres. La gráfica-aberración (para mi) es compartir
mucho tiempo con mucha gente.
Hay
gente que por su personalidad de líderes, se las apañan
de forma fenomenal para rodearse de la gente que hace lo que
ellos quieren durante el tiempo que ellos quieren. Después,
también se las apañan para quedarse sólos
de igual manera, durante el tiempo que les de la gana. Los podrán
tachar de egoistas, pero también se las apañan
para caer bien a la gente que les interesa, y por lo general,
son bastante más inteligentes que la media.
Esa
gente es la que yo creo que tiene la gráfica de la mayor
libertad, con la menor soledad posible.
Obviamente
no soy uno de ellos. Lo mío es poca gente, y poco tiempo.
Me falta un poco de encanto... y de cabeza.
::
Julio ::