29
de diciembre
Nena
qué puta mierda es todo sin ti.

Eres
lo mejor que me ha pasado en la vida. Gracias preciosa, te quiero
un montón.
6
de diciembre
Todo
continúa. Es increible pero todo continúa. Qué
importante era la Doro para mí, y qué insignificante
para el resto del mundo cuando todo continúa sin esperarla
a ella.
No
dejo de martirizarme. No me cuadra toda la lucha que llevé
por Ozzy y por Doro para que su muerte haya sido tan estúpida.
Así sin más. ¿Por qué? ¿Qué
mierda de vida es ésta si hasta lo más sagrado
puede ser manejado con manos torpes y cabezas tontas?
Sin
la Doro se derrumba todo. Estoy perdidísima, no me acuerdo
ni hacia dónde iba. Sólo sé que estaba
contenta, que confiaba en un chico después de todo, que
todo pintaba bonito, que los problemas tenían solución...
y sin más mi niña, mi vida, se va, con miedo,
con dolor, con un susto tremendo.
Yo
no quiero autocompadecerme. Me doy exactamente igual. Ya no
hay Doro ni chico ni contenta ni problemas ni soluciones. Sólo
un gran vacío y un Ozzy deprimido. Esta vida es un circo
y me acaban de barrer la arena.
Me
he tirado sin comer varios días, tan sólo monchitos,
coca cola y chocolate. Pero ayer en la oficina era incapaz de
enfocar la vista para trabajar y tuve un día malísimo
sin poder ver bien y sin poder concentrarme nada. Sentía
mucha hambre pero me daba igual sentirla, no tenía gana
de saciarla, es la máxima dejadez. Estos días
me he ganado varios toques de atención, "cariñosos"
porque tengo un coordinador comprensivo pero toques al fin y
al cabo. ¿Pero qué me puede importar más
que mi Doro ha muerto? Hoy me he rehecho un poco y he comido
muy bien, la vista me ha vuelto y al menos en la ofi he rendido
bien.
La
casa parece un estercolero. Ozzy y yo deambulamos sin rumbo
entre sus pelos y su olor. No voy a limpiar nada, esto es una
depresión. Me despierto por la noche extrañada
de que no esté formando un puzzle contra mi cuerpo. Cuando
me viene todo a la cabeza, la pena me hunde en la cama, y sino
puedo con ella me imagino que está a mi lado, calentita,
enroscadita, roncando suave, con mi mano en su barriga. Y por
un instante soy feliz con ella, con su olor en mi recuerdo.
Aprobé
finalmente el carnet de conducir, tan sólo unos días
después de que se muriera. Ahora ya no la puedo llevar
a todos los sitios que mentalmente iba eligiendo, jamás
sabré lo que hubiera hecho al ver las olas del mar. Fue
algo a lo que no llegamos.
Ya
me reharé otro día. Hoy, igual que ayer, dejadme
llorar.

::
Doro ::